Ma psicotecnológico

EL MITO DEL ESPACIO “NEUTRAL”

Desde el Renacimiento, nuestra arquitectura muestra con claridad que hemos tenido la tendencia a considerar el espacio como algo que puede ser limpiamente dividido en propiedad privada y pública. El espacio en sí, por sí mismo, solía ser considerado neutral desde el punto de vista de Occidente. La noción tradicional de Occidente respecto al medio ambiente es que se trata de un escenario vacío para las actividades humanas. Hasta comienzos del siglo XX los occidentales habían asumido que el aire se enconraba vació y que no era sagrado ni mucho menos. Bajo la protección de sus pieles privadas, individuales, se sentían inmunes a las consecuencias de sus propias invenciones.

Pero hoy el espacio se halla invadido por redes electrónicas, moleculares y de comunicaciones por cable. El aire ya no está vacío. Ése es el motivo por el cual los occidentales están siendo tan conscientes de la polución de su medio ambiente. Polución proviene del latín pulvis que significa polvo. Realmente, la mayoría de nosotros se imagina la polución como finas partículas de sustancias ajenas no identificadas. Sin embargo, la polución es tanto una realidad física como psicológica. Escuchamos más sobre la polución industrial que sobre contaminación elecrónica, porque cuando entramos en una nueva época, tendemos a considerar la anterior como sucia. Ahora, el polvo procede de la abrasión de diversos materiales, de diferentes tecnologías o, a un nivel psicológico, de ideologías distintas. En consecuencia, nos sentimos amenazados en muchos aspectos. Nuestra salud, intimidad y autonomía como individuos está amenazada por agentes químicos, moleculares, físicos, industriales y psicológicos. El mito de la polución es la metáfora del descubrimiento occidental de que el espacio está vivo y que, por lo tanto, puede ser matado.

MA

Los japoneses, por el contrario, nunca han tenido la noción de un espacio neutral. En la cultura tradicional japonesa, el espacio es un fluido contínuo, vivo, con interacciones y gobernado por un preciso sentido de la temporalidad y el ritmo. El nombre para dicho fluido es ma. Ma es la palabra japonesa para espacio o “espacio-tiempo”, pero no se coresponde con nuestra idea de espacio. La diferencia principal es que cuando nosotros decimos espacio estamos refiriéndonos a un lugar o a zonas vacías. Para los japoneses, el ma hace alusión a la compleja red de relaciones entre las personas y los objetos. Michel Random, experto francés sobre Japón, dice:

En Japón, todo depende del ma: las artes marciales y también la arquitectura, la música o el simple arte de vivir. La estética, las proporciones, el diseño de los jardines, todo pertenece a las redes de significado que se hallan relacionadas mediante el ma. Incluso los hombres de negocios japoneses obedecen a las leyes del ma cuando se aproxima unos a otros; la idea es percibir cómo tu compañero juzga las cosas. El ma dictará entonces la jerarquía de las elecciones, las prioridades de los negocios, el momento preciso y el espacio adecuado en la organización de la empresa, y dará forma a la exacta percepción de las personas y de las situaciones. En una palabra, el ma es percibido detrás de todo como un coro musical indefinible, un sentido del compás preciso que produce la mejor y más plena resonancia.

Los japoneses tienen un agudo sentido del ritmo. El diseño japonés revela más una conciencia del espacio entre las cosas que una fijación del objeto, por ejemplo en los arreglos florales, en los jardines o en las interacciones jerárquicas humanas. No es sorprendente, por tanto, que las industrias japonesas actualmente muestren un gran interés por el diseño. De alguna forma, la electricidad y las ondas pueden darnos una idea mucho más ajustada de cómo entienden los japoneses el espacio, que nuestra propia idea de espacio.

MA PSICOTECNOLÓGICO

Nuestras más recientes tecnologías electrónicas invitan a encontrarse con Oriente y Occidente de un modo totalmente nuevo: todos nos relacionaremos a diferentes niveles mediante una especie de ma electrónico. Mientras desarrollamos interfaces que acerquen cada vez más nuestra mente y nuestras tecnologías, podemos esperar “pensar” muy pronto on line. La externalización de dichas funciones puede provocar una situación en la cual las máquinas se hacen progresivamente más autónomas. Pero las interacciones hombre-máquina también llenan el así llamado mundo objetivo con gruesas redes de actividades. Éste es el ma psicotecnológico, un mundo de intervalos electrónicos en constante actividad y reverberación. El diseño progresará con rapidez desde un estado esencialmente reactivo hasta uno gradualmente más activo. Las nuevas tecnologías deben convertirse en el objeto del diseño, más que ser la fuente del diseño. El diseño encontrará mayores recompensas en la exploración y creación de patrones de interfaz que en la producción de objetos.

Ésta es un área donde los diseñadores y los ingenieros japoneses deberían sobresalir. En realidad la fuente de inspiración del diseño en un futuro cercano no se limitará a las nociones tradicionales de belleza y eficiencia, sino que incluirá la recuperación de nuestra más antigua necesidad por la sabiduría. Y ello se debe al mismo exceso de nuestros poderes.

Cuando podemos hacer cualquier cosa y todas las cosas, el siguiente paso debe ser descubrir quiénes somos y qué deseamos realmente. Para obtener esta información el presente es demasiado agitado, por lo que pronto podríamos tener que sustituir la mitología del “progreso por el progreso”, por un retorno a la edad dorada de las culturas del mundo.

En ese sentido, el concepto japonés del ma tiene mucho que ofrecer al Japón de hoy y al mundo moderno en general. Ma es la quintaesencia de un cierto aspecto de la civilización humana global. Comprendiendo y, especialmente, percibiendo el ma, los diseñadores y planificadores podrían comenzar a recuperar las dimensiones y proporciones humanas ahora perdidas por la invasión tecnológica. El papel fundamental del artista o del sideñador en el contexto de un poder y un acceso ilimitados es investigar la historia natural y social, para seleccionar líneas maestras a partir de los mejores experimentos sobre el vivir que la Humanidad haya tenido.

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Derrick de Kerckhove: La piel de la cultura : investigando la nueva realidad electrónica
(1995) (Ed. Gedisa, 1999)

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2 Comments

  1. _blank
    Posted 20/06/2007 at 01:58 | Permalink

    El kanji de MA son unas puertas entre las que se ve el sol. Eso es lo que hay en el hueco entre dos puertas: el universo.
    Dentro de mis amplias limitaciones y mi infinita ignorancia, relaciono el concepto MA con otras dos ideas japonesas: MONO NO AWARE y WABI-SABI. Las tres cosas hacen referencia en diferentes sentidos al eterno flujo del espacio y el tiempo, a la mutabilidad continua de todas las cosas y a la red de relaciones infinitas que integran todo lo que puebla el universo.
    Supongo que los orientales perciben el mundo como un todo interrelacionado, mientras que los occidentales prefieren pensar que pueden aislar unos fenómenos de otros —quizás para mantener la ilusión de que controlan el mundo, en lugar de admitir que simplemente forman parte de él. Personalmente, yo no puedo creer que exista nada de forma aislada, que sería como admitir el vacío (me refiero al vacío en un sentido occidental, no al que a mí me fascina, el MU). Así que siento que nada es eterno ni perfecto y que todo forma parte de un flujo, de una transformación y una interrelación continuas. Y ahí radica precisamente la belleza, en la mutabilidad y la imperfección.

  2. [o_Ó]<<<
    Posted 03/11/2007 at 21:52 | Permalink

    ^^

    gracias!

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