__SINSALradio #73 : :: ::: from 20 to 20000 hz series #013

___SINSALradio | | 29.04.05_………programa_n73)))

From 20 to 20000 hz series #013

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homo auscultans - sonorus - phonicus - urbanus - magicus - silens - hyerophonicus - musicus

somos cuanto escuchamos. la escucha nos reinventa día a día. HOMO AUSCULTANS, la actividad más blanda y persistente de nuestro vivir - la escucha - testifica la transitoriedad permanente y profunda que somos y que es cuanto nos rodea.

ese vacío que es nuestra aurícula desvela cuanto vuela y parpadea por el aire y nos llena de “volaverunt”, de goyescos fantasmas, que nos “signan”, esto es, que nos dejan vivas huellas de su aleteante comunicarse.

pero también somos lo que sonamos: emitimos “signa”, señales. somos HOMO SONORUS y entre los sonidos que generamos, el más íntimo es aquel que nace dentro de ese cajón que somos. HOMO PHONICUS, fonamos. somos nuestros pliegues - aireados y húmedos - fonan, emiten phonos que son “signa” de desastroso “yo” mal sentado en este cosmos.

para vivir, HOMO URBANUS construimos seguridades que amontonamos apoyándose las unas a las otras, formando calles y plazas, esto es pueblos y villas que cuando abultan se visten de mayores y las llamamos ciudades. y también tienen voz, también rugen desprediendo “sonido y furia” (al igual que el idiota ese que nos cuenta shakespeare en su macbeth).

pero también la urbe se enmudece, y no porque falte el son, sino porque a base de olvidos y despistes y modorras, se pierden hasta las resonancias y los ecos y la villa se vuelve afónica, o mejor áfona, y ya ni habla, perdiendo consecuentemente hasta los saberes y sabores que tanto le adornaron y por los que tantos afrutados elogios era recordada.

algunos pueblos, peor que áfonos, viven en la monotonía: un voraz sonar plastofónico lo ensordece todo. un soltero son llena el aire de inapetencia y emasculados acribilles que impiden a sus moradores el recordar y hasta el imaginar. pura obscenidad pues.

en tales casos, sólo cabe para recuperar el énfasis y los pasos perdidos, así como las melancolías y los festejos, el atender a lo insólito, esto es al HOMO MAGICUS que a duras penas nos habita acurrucado. se cuenta que en algunas ciudades, para superar afonías y monotonías de gravedad extrema, se practicaron todo tipo de sonados ceremoniales, exorcismos, colisión de contrarios e inflames fervorosos, y con muy diversos y variables resultados.

sábese con certeza que la ciudad de los ponientes - alghero - tras una profunda afonía que afectó hasta a los pájaros, logró amueblar, cual oasis, su aire civil de nuevos sonares, de ricas músicas con atributos.

y así se obró: se reunió “en el espacio de todas las promiscuidades y penares” a cuantos artistas, sacerdotes y usureros habitaban el locus, el lugar. se les obligó, con hartos esfuerzos a hacer dejación de egos, intereses y dogmas para cuaresmar en toda clase de inducidos silencios, algunos importados de muy lejanas tierras y parajes.

cuando tuvieron un buen montón de ellos - HOMO SILENS - los auscultaron parsimoniosamente y, una vez clasificados (silencios mudos, espesos, tranquilos, expectantes, secos, amargos, de séptimo sello, sombríos, vacíos y estruendosos entre otros muchos) los fueron distribuyendo de tejas abajo por cuantos edificios poblaban sus estrechas callejas que daban al mar. y sólo entonces viejos sonares nuevos y apetitosos volvieron a anidar y a adueñarse de las aurículas de sus habitantes. se volvió tras ello a las escuchas de antaño: espontáneas, perceptivas y reflexivas. HOMO HYEROPHONICUS también los hombres se llenaron repentinamente de re-sonancias, re-verberaciones y “verba”.

para que nunca jamás volvieran los malos tiempos de piedra y opacidades ordenaron fundir - ARS INCOGNITA - vasos de bronce de muy plateado y suculento sonidonido- ido-do-oh, y se les recomendó la dulce y esforzada tarea de sacralizar las brisas y de husmear los registros de memoria humana de forma que oir campanas - HOMO MUSICUS - devino escuchar aquel yo que fuimos, aquel tú que siempre quisiste ser, aquel ellos que también son los otros (Lo Otro), aquel nosotros que son historias memorables, aquel más allá que llena algunas mañanas de domingo, aquellos ecos de porosidades pascuales que conforman un “gradus ad parnassum” para subir a una inopia desde la cual llover SIGNA, cenizas, presagios, barruntos, arranques, intensidades y sigilos para que alghero atienda a alghero sin desmayo: crux domini dicor, fugite partes adversae.

LLorenc Barber // notas a la escritura de vortex temporum, alghero. /// 2000 )))

m i c r o s u n

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: :: ::: el espejo de la soledad

Quienes deseen realmente huir del solipsismo humano deben evitar los lugares vacíos. En lugar de retirarse al desierto, donde se verán confrontados de nuevo con sus propios pensamientos, harán mejor buscando la compañía de otros animales. Un zoo es mejor ventana desde la que contemplar el mundo humano que un monasterio.
John Gray - “Perros de paja”